
Un buen día mi prima descubrió un nido de Zunzún sobre una mata de guanábana detrás de un edificio colindante con su asa.

Como era el lugar donde pasaba mucha gente tuvimos que ser discretos y mantenerlo en secreto, para evitar que alguien le hiciera daño a la madre y sus huevos, en ese momento tan vulnerable.
De los huevos salió un pichón que la madre alimentaba con devoción. Lo cuidamos mientras pudimos, pero un buen día el nido cayó y tuvimos que rescatar al pichón del suelo. Durante una tarde y una noche mi prima, sus hijos y amigos alimentaron el pichón con agua azucarada.
Sin embargo, mantener un pichón tan pequeño no es buena idea, la mayoría mueren porque los seres humanos, a pesar de que nos esforcemos, no podemos dotarle de los requerimientos energéticos de su edad, así que decidimos tratar de devolvérselo a su madre.



Mi prima, que es ingeniera civil y tiene habilidades con las manos, le construyó un nido con materiales improvisados, colocó le pichón y lo puso donde mismo estaba. A pesar de mis pronósticos, la madre reconoció al pichón e hizo suyo el improvisado ido y siguió alimentando al bichito.

Así, un día en el nido, y otro en manos de mis primos, el pichón creció y se fue definitivamente.



Colorín colorado… que lo hayan disfrutado!!!




Jose gracias por este articulo, excelente además de mostrar la sensibilidad tuya y de tu familia para con la naturaleza, muestra como podemos ayudar a las especies que nos circundan y cohexisten en nuestras ciudades, que sirva de ejemplo a cuantos lo lean. Exitos amigo y sigue adelante.
Gracias Diana, lindo comentario. Mi inspiración con el blog es precisamente que la gente sea cada vez más snsible con estos temas. Gracias!!
hermosa historia, gracias Jose, sensibilidad y buen ejemplo del cuidado de la naturaleza