No he tenido mucho tiempo para publicar recientemente en el blog. Pido disculpas a los lectores asiduos quienes siempre me impulsan con sus comentarios.
Les anuncio que no me le olvidado del blog, y que mucho menos se me han acabado las historias; a cada paso que doy la naturaleza me regala cosas que compartir.
Y por eso estoy escribiendo, lento pero escribiendo, mis experiencias en un reciente viaje al sureño municipio de Pilón, en mi provincia.
¿Sabían que allí la naturaleza es diferente a la de la vertiente Norte de la Sierra Maestra, que hay cactus de varias especies en cualquier potrero, bosque o patio, que ente los cactus que ves ahí hay algunos que son rarezas de nuestro país, que a Pilón se llega por una carretera torcida entre las montañas, peligrosa y pintoresca, que la misma carretera llega a alrededor de 250 metros sobre el nivel del mar y luego baja abruptamente hasta el nivel de este, causando malestar en los oídos, que sus playas más cotizadas no tienen arena blanca y están cubiertas de piedras “de río”?… todo esto y más experimenté en Pilón y pienso contárselos pronto.





