Las biajacas de mi río

Cuando era niño acostumbraba a pescar en el río y el arroyo de mi pueblo. A veces iba con mis amigos o solo, pero casi siempre con mi papá, quien disfrutaba mucho pescar conmigo, con un cordelito enrollado en cualquier cosa, un corcho para ver cuando los peces picaban y de carnada lombrices sacadas del patio de la casa con un azadón.

Era una actividad espiritual sin igual; enriquecedora, entretenida, relajante. Sin embargo nunca fui buen pescador, sólo de vez en cuando pesqué alguna buena pieza. Tal vez porque yo era poco paciente y disfrutaba más de paisaje, los bichos, las plantas y toda la naturaleza que rodeaba el lugar de la pesca, además del baño en el río que vendría después. Mi papá si pescaba bien, casi siempre peces grandes, que colgábamos en un palito hábilmente cortado para ese fin y poníamos en el agua para que se mantuvieran frescos, luego nos los comíamos fritos por la tarde… era una delicia. Soltábamos siempre los chiquitos, y nunca pescábamos demasiados, nos desagradaba la pesca con redes, pues la idea era entretenernos, no acabar con los peces.

¿Y qué pescábamos en aquéllos riachuelos de montaña, con sus piedras y sus corrientes?

Biajacas (Nandopsis tetracanthus).

La biajaca es un pez que sólo vive en Cuba. Son hermosas, elegantes, cautelosas, territoriales y muy buenas madres. Ponen sus huevecitos en un lugar tranquilo del río, y luego cuando nacen sus decenas de hijos, los cuidan con gran agresividad de los guayacones y otras biajacas que intentan comérselos al más mínimo descuido. Cuando son grandes los alevines se separan de la madre pero permanecen en cardúmenes por un tiempo, sólo una pequeña cantidad llegan a la adultez.

Cuando están cuidando sus hijos o huevos, las biajacas se ponen más oscuras que de costumbre y las marcas de su cuerpo se vuelven más llamativas. En ese momento la gente las llama: “miritas” o “miras”, no sé por qué.

En una poza grande de la parte del río que hoy es el Campismo Los cantiles había una pareja que en las tardes tranquilas se dejaba ver bajo el puente de piedra. Eran enormes, al parecer muy viejas. Muchas veces intentamos pescarlas, pero mi papá decía que sabían leer y escribir… nunca miraban el anzuelo con la lombriz, era como si supieran perfectamente de qué se trataba. Por cierto, cuando pescas una biajaquita chiquita te dicen que pescase una “guacharita” o “guachara”.

Por aquella época en nuestro río sólo había varias especies de guayacones (Gambusia sp.), biajacas… y alguna que otra trucha (Micropterus salmoides), una especie introducida a principios del siglo XX. Después con el tiempo construyeron la presa río abajo y llegaron carpas chinas, tilapias, mojarras (Oreochromis) y otros bichos. Más tarde llegó la claria a ponerle la tapa al pomo.

Lo mismo pasó en todos los ríos de Cuba. Donde con todo ese desorden de especies invasoras, nos hemos ido quedando sin biajacas. Ya se han extinguido de muchos de nuestros ríos, y en otros quedan algunas poblaciones, con ejemplares de pequeño tamaño que tienen que competir por la comida con las especies invasoras. Estás especies que llegaron después artificialmente son útiles en la presas para con su captura ayudar a alimentarnos, pero nunca debieron llegar a los ríos, donde finalmente están diezmando las poblaciones de peces locales.

Por suerte en el río de mi niñez quedan muchas biajacas. Los peces extraños no llegan mucho a esas partes pedregosas y con chorreras altas.

Río_resize

Hace unas semanas fui con Yeni, nuestra hija y mis amigos quebequenses al río de mi niñez. A pesar de que la sequía lo dejó casi sin agua este año durante el verano, había pozas para bañarse con el agua más tranquila y cristalina que yo recuerde. Y allí, cautelosas, elegantes y seductoras estaban las biajacas. Había de todos los tamaños, pero un lindo ejemplar llamó mucho nuestra atención, cuidaba sus huevos con esmero al lado de una piedra, luciendo sus colores bien oscuros para recordarnos que era una “mira”.

Mi amiga Constanza, canadiense hija de chilenos, me prestó su cámara preparada para estos menesteres y le hice algunas fotos bajo el agua, que ahora comparto con ustedes. Yo solo quiero que la disfruten y difundan la voz: ¡Salvemos nuestra biajaca!

(Click sobre las fotos pa verlas mejor)

 

Biajaca con guajacones. Río Cautillo. Las Minas. Jiguaní. Granma. Cuba
Biajaca con guajacones. Río Cautillo. Las Minas. Jiguaní. Granma. Cuba
Biajaca con guacharitas. Río Cautillo. Las Minas. Jiguaní. Granma. Cuba
Biajaca con guacharitas. Río Cautillo. Las Minas. Jiguaní. Granma. Cuba

7 respuestas a “Las biajacas de mi río”

  1. Ay si por favor!!! Siga publicando me he quedado con ansías de seguir leyendo, solo en un instante he revisado todos sus artículos, son preciosos y marcados de una gran sencillez. Me gusta mucho la naturaleza, he visitado junto a mi esposo varios sitios naturales, debo decir que lo prefiero a otra cosa. Tengo un jardincito pequeño, disfruto de ello y de mis 3 bichas perrunas jajaja, ah y hace poco de un pajarito (Baberito).

  2. Muy interesante el articulo y me gusto encontrarme con este blog, también soy gran fan de la naturales a la cual también dedico un blog pero en mi caso sobre el arte de la acuariofilia a lo cual te invito que visites y me des tu critica es acuariomat.cubava.cu.

  3. Gracias por el apoyo.
    Estoy trabajando en otros artículos que seguro les gustarán.
    Y sigo viajando de un lado a otro recopilando historias nuevas.
    El tiempo es el que no lacanza!

  4. Su blog es muy interesante, en verdad me ha motivado mucho, en mi blog, Megadiversa Isla tenemos una sección para interactuar con los usuarios, donde ellos compartirían sus vivencias y encuentros con la naturaleza con nosotros. Me decía que los ligus le traen recuerdos, si quiere compartir su experiencia, la podemos publicar y sería genial. Siga así, me encanta su manera de publicar y el enlace tan maravilloso que ha logrado entre la naturaleza y su vida….Nosotros (los administradores de Megadiversa Isla) somos 3 estudiantes de biología y un bioquímico, apenas comenzamos en esto, y le agradecemos sus comentarios y el ejemplo que es ahora su blog.

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