Un viaje a Pilón (Segunda parte)

Bueno pues, como les iba contando, estuvimos en Pilón y sus lindas playas, y también buscamos tiempo para las excursiones.

Yeny ha estado teniendo un interés marcado por los cactus últimamente, y me arrastra con ese entusiasmo suyo. Andamos releyendo nuestro libro sobre cactus y suculentas y buscando información en todas partes.

Pues bueno llegar a Pilón y ver cactus nativos de Cuba en los potreros y en algunos jardines, y cercas nos entusiasmó mucho. Aclaro lo de nativos, porque la mayoría de los cactus que cultivamos en nuestras casas son provenientes de otras partes del mundo. Los de Cuba sin embargo, también hermosos, viven muchas veces en poblaciones maltratadas y muchos de ellos, demasiados, están en peligro de extinción.

Investigando precisamente sobre los cactus cubanos en peligro Yeny se adentró en el mundo de los Melocactus, un género que tiene varias especies en Cuba y la mayoría viven en espacios reducidos de nuestro territorio a merced de las vacas, los fuegos, las carretas, la gente que pasa y los daña, los coleccionistas que se los llevan sin compasión.

Como habíamos leído que había algunas poblaciones de una de las especies cubanas de Melocatus cerca de donde estábamos, nos dimos a la tarea de encontrarlas. Yeny tenía mucha esperanza, y yo estaba un poco escéptico, pero la caminata de por sí valía la pena.

Y vimos varias especies.
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Estos que se arrastran por el suelo y suben a los árboles, son bastante comunes. Florecen de noche, y sus flores son bonitas y olorosas.

Una opuntia nos sorprendió en medio del matorral, había también otros ejemplares.

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A esta Opuntia la hemos visto cultivada en jardines, ahora sabemos que habita de forma natural en Cuba.

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Estos hermosos Pilosocereus polygonus son muy comunes, crecen como parte del bosque, entre las demás especies, son altos y esbeltos, muy bonitos, nos trajimos un hijo que había caído al suelo, lo plantamos en la casa en un pomo de aceite picado, y parece estar bien. Vamos a ver si se goza.

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Claro que andando entre tantos cactus algo tenía que pegarsenos, ¿no? Y cómo duelen. Esos pinchudos son “hijos” de Opuntia, que trajimos a la casa y ya están enraizando.
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Y ya al final de nuestra caminata, para premiarnos por el sol aguantado… una hermosísima población de Melocactus nagyii, al parecer saludable.

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Crecen sobre las piedras de los barrancos, a pleno sol, donde parece que no puede haber vida, medio inclinados hacia el mar.

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Y con el “descubrimiento” a última hora, de esta población de Melocactus, aunque debo decir que ya es conocida por los científicos, terminamos nuestra visita a Pilón.

Nota: Cuando visites espacios naturales y veas especies raras o en peligro de extinción nunca colectes ejemplares, la curiosidad nos impulsa a hacerlo pero es un acto poco responsable y daña nuestra naturaleza. Nosotros sólo colectamos ejemplares de su estado natural cuándo: 1) Tenesmos un interés muy grande y justificado en esa especie, 2) estamos seguros de que la población en el lugar de la colecta es suficientemente grande, y 3) tenemos la certeza de que cuidaremos del ejemplar colectado con mucho esmero.

2 Replies to “Un viaje a Pilón (Segunda parte)”

  1. Muy bonita y provechosa la visita a Pilón. A mi también me gusta admirar la naturaleza. En mi blog adisgib.cubava.cu publico mucho sobre el paisaje y las bellezas naturales de mi tierra, Gibara. No conozco mucho sobre especies y familias de plantas o animales por eso me limito a contar lo que veo y siento. En nuestras zonas rurales también podemos encontrar estos tipos de plantas. Me gustó el artículo.

    • Adislenis, que bueno que te gustó mi comentario sobre Pilon, hice muchas visitas más en el verano, fuí a lugares magníficos, tengo que escribir sobre eso, pero el tiempo no me alcanza. De todas formas tu comentario me da ánimos.Estoy visitando tu blog, seguro que también me gustará mucho. Lo de las especies, no te preocupes por eso, no es necesario, de hecho yo he valorado a veces la posibilidad de no poner los nombres de las especies en mis escritos, aunque los conozca, pues no quiero que los lectores me vean como un sabelotodo, jaja, lo que pasa es que tengo la suerte de tener algunos libros y con eso me apoyo, pero en nuestro país son muy escasas las posibilidades de identificar las especies que vemos día a día, entre otras cosas porque nuestros científicos se quedan con el conocimiento y no lo hacen digerible para la población común, nosotros. Con sólo hablar sobre las cosas que vemos cotidianamente, las bellezas naturales que nos rodean, que a veces no nos detenemos a mirar, ya es suficiente para que a la gente le guste y uno disfrute compartiendolo.
      Gracias por comentar!

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