Un viaje a Pilón (Primera parte)

Hace unas semanas estuvimos en el lejano municipio de Pilón. Desde Bayamo es más cerca ir a Santiago de Cuba o a Holguín que a Pilón. Este es el único municipio de Granma ubicado en el lado sur de la Sierra Maestra, aunque en su extremo Oeste, done las elevaciones no son tan altas. Allá se llega por una carretera que en su última parte se tuerce entre montañas en curvas peligrosas y pintorescas.
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La carretera que nos lleva hasta allá va subiendo lentamente sin que te des cuenta, cruzando poblados y paisajes durante alrededor de 30 minutos en carro. Luego sin que te hayas percatado, ya estás a alrededor de 250 metros sobre el nivel del mar, y la carretera baja abruptamente con curvas muy pronunciadas que te asustan mientras observas los bonitos bosques de aquellas montañas. En menos de 10 minutos el transporte que te traslada, baja desde aquella altura hasta el nivel del mar. Es tan abrupta la bajada que a la mayoría de las personas le suenan los oídos.

La vegetación de la vertiente norte de la Sierra Maestra está acostumbrada a niveles superiores de precipitaciones, por eso, sus hojas son más anchas y su verdor más fresco. A ese tipo de vegetación estoy muy acostumbrado, porque es con el que he tenido contacto cotidianamente. Sin embargo, al cruzar del punto más alto de la carretera de Pilón y comenzar a bajar ya se nota la diferencia. Las especies de árboles y plantas comienzan a ser distintos: hojas pequeñas, espinas y otras características se hacen más comunes. Y la causa es que la vertiente sur de la Sierra maestra recibe menos lluvia, la naturaleza de allí entonces evolucionó para adaptarse. No es que Pilón sea un desierto, nada de eso, sus montañas tiene bosques hermosos, pero diferentes. A veces las lomas están peladas como huellas de los incendios forestales que me cuentan han sido bastantes comunes por allá.

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Algo que nos emocionó mucho fue ver que hay muchos cactus de varias especies sobre las montañas, ente los bosques, en los potreros y hasta en los patios de las casas, sobre eso escribiremos un artículo más adelante.
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Disfrutamos de la playa de Marea del Portillo a 11 kilómetros al Este de Pilón, cercano al poblado del mismo nombre y donde están ubicados dos de los hoteles más importantes de la provincia. Allí en lugar de haber arena blanca, causada por la descomposición de los corales, la arena es oscura, formada por lo que yo llamaría “arena y piedras de río”, causada por los arrastres de la montaña y el oleaje constante que da formas muy bonitas a los cantos rodados y los deja esmeradamente pulidos.
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Aunque nuestro viaje fue por motivos de trabajo, luego del trabajo, entre 5 y 7 de la tarde pudimos hacer algunas excursiones para descubrir la naturaleza, que allí también es maravillosa. Pude sumar una especie de ave a mi lista, un guanabá real (Nyctanassa violacea) que pareen ser muy abundantes por allí, también lógicamente había varias especies de gaviotas y aves de litoral, muchos ejemplares de querequeté. No pude ver sin embargo al sinsontillo, un endémico local, al que siempre he querido encontrar, pero sin éxito.

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Además de lindos paisajes, Pilón nos dejó otras sorpresas que les contaré en la segunda parte de este artículo.

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