Un majá nuevo… para mí

Hace unos meses estuvimos mi Yeny y yo desandando por los bonitos bosques cercanos al poblado de La Sierrita en el municipio de Bartolomé Masó, Granma.

Al lado de la carretera que va hacia Providencia y Santo Domingo, encontramos un árbol de marañón, debo decir que cuando Yeny ve un árbol con frutas entra en estado de éxtasis y hay que tumbarle la fruta por cualquier medio al alcance, pero bueno, eso es tema para otro artículo en este blog. Lo que quería contarles es que mientras tumbábamos marañones moví una piedra y encontré este bello ejemplar de majá (Como le decimos a cualquier reptil sin patas que se arrastre).DSC05809_resize

La cola amarillo-verdosa me recordó una serpiente de cascabel de las que salen en las películas y los dcumentales del Discovery Channel. Algo muy peculiar que nunca había visto.

Fotografiado el lindo ejemplar, al llegar a la casa busqué en un libro sobre reptiles que tengo, me cansé de leer pero no encontré ninguna coincidencia, porque el majá que fotografiamos tenía en la punta de la cola un color diferente al que describía el libro para una especie llamada “culebra amarilla” o “majá bobo”, además mi libro decía que esta especie es común en el occidente de Cuba y menos frecuente en Oriente, donde vivimos. Entocnes ¿Qué fue lo que fotografiamos Yeny y yo? ¿Por qué no coincide con ninguna descripción en mi único libro sobre reptiles?

Por suerte tengo siempre a mano a mi amigo Seriocha quien raudo me aclaró mis dudas y me dio una clase sobre los reptiles de nuestra patria. Aquí se las copio:

El individuo que aparece en la imagen es, quizás, un subadulto de majá bobo amarillo, culebra boba, o culebra amarilla (Tropidophis melanurus ) como se le conoce vulgarmente. Probablemente es la segunda serpiente más común, e incluso abundante, de Cuba e Isla de la Juventud, después del jubo ( Cubophis cantherigerus), pero a diferencia de este es endémica de Cuba. Otra especie que podría estar a la par suya, por tener una distribución y abundancia semejantes, es el jubito prieto o magdalena (Caraiba andreae). 

El extremo de la cola es de color negro en los individuos adultos de las 5 provincias occidentales, de ahí el epíteto específico de su nombre científico: melanurus. Sin embargo, desde Villa Clara hasta el oriente de Cuba este extremo conserva en los adultos el color amarillo o verdoso de los individuos juveniles, como el que se ilustra. Hasta el presente nadie ha comunicado haberlos visto con el extremo de su cola negro en esas provincias. En el occidente si se aprecia la madurez o no del individuo a través de la coloración de su extremo caudal. Es totalmente inofensivo, como todas nuestras serpientes, aunque algunas personas han pensado erróneamente que son venenosos por la coloración del extremo de la cola, que les recuerda una serpiente de cascabel. No come pollos, si ranas y lagartijas, y quizás ratones (confirmarlo en la naturaleza los haría más útiles todavía), e incluso puede ser depredado por el majá de Santa María (Chilabothrus angulifer), la única boa que tenemos en Cuba, pues hace más de 40 años estos majasitos dejaron de incluirse en la familia Boidae (actualmente pertenecen a la familia Tropidophiidae). Comunicación personal: Lic. Seriocha Amaro Valdés (amaro@ecologia.cu), biólogo y colega.

¿Verdad que Seriocha es el mejor?

El intercambio con Seriocha a travéz del email nos permitió conversar sobre nuestra preocupación por la respuesta casi automática de cualquier campesino o persona común y corriente cuando ve un majá, una culebra o una serpiente… darle un machetazo. Por desgracia valiosos ejemplares mueren cada día de esa forma, aún cuando son inofensivos. No voy a decir que los reptiles sin patas son muy provechosos para el hombre, aunque lo son, porque en definitiva el que un animal sea provechoso o no, no nos da derecho a partirlo en dos de un machetazo. Debemos educarnos para convivir mejor con la naturaleza.

Por otro lado este hallazgo me hizo pensar en otra de mis preocupaciones y uno de los motivos por los que escribo este blog: apenas existen en Cuba libros actualizados que enseñen a la gente común a identificar nuestra naturaleza. Si vemos por el campo un ave, un árbol, un reptíl, un caracol, un musgo, una flor o lo que sea, lo más probable es que no conozcamos su nombre, y peor que eso, tal vez nunca los conozcamos porque no existen en Cuba guías para la identificación de nuestra naturaleza como sí ocurre en otros países.

Nuestra ciencia debería ponerse más al servicio de la gente común.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*